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Guía y consejos para compartir un piso en España

    Primero que todo, tienes que decidir lo que esperas de tus compañeros de piso, después de todo esto es una forma de vida que define tu comportamiento, actitudes y aptitudes sociales por un buen rato... Convivir con otras personas puede ser una experiencia muy buena, si sabemos llevarlo, o de lo contrario podría convertirse en un verdadero infierno

    • Si tu historia es que recién has llegado a la provincia, entonces, un piso compartido puede ser una buena manera de hacer amigos rápidamente, y en este caso molaría encontrar gente con quién compartir intereses similares y que estén dispuestos a salir de marcha una noche o varias. Si el anterior no es el caso y por el contrario ya has pasado una larga temporada en la ciudad y tienes la suerte de contar con un amplio círculo de amigos en la zona, entonces, sería suficiente con buscar un lugar donde poner la cabeza para descansar, y la edad o los intereses de tus compis de piso serían criterios para tomar en cuenta , pero a lo mejor, no tan relevantes.

    • Entérate si vuestro estilo de vida es compatible, es decir, si tenéis que currar en los mismos horarios, si vais a la cama a eso de la medianoche, o si os levantáis al mismo tiempo para tomar la ducha! sencillamente puede que no sea fácil compartir el piso con alguien que curra hasta medianoche o va a despertarte con un portazo de madrugada, o peor aún que llega a casa con la mitad del bar local a cuestas, después de que este ha cerrado convirtiendo así el piso en el bar local!

    • Como en la actualidad convivimos cada día más entre gente de diferentes culturas y orígenes diferentes, compartir puede convertirse en una prueba de fuego para saber de qué pasta estás hecho! Es simple, por ejemplo todas las personas tenemos diferentes estándares y conceptos de higiene y limpieza, por lo tanto ten en cuenta qué estás dispuesto a compartir y a tolerar. Se honesto acerca de tu nivel de orden y limpieza y elige un compañero de piso del que intuyas podría ser similar, si esto no sucede, podrías ser víctima de la guerra psicológica del vaso sin fregar, ese que aparece de repente, que no es de nadie y que se queda allí perpetuamente, hasta que decides lavarlo y quedas con una extraña sensación de que te han perdido el respeto.

    • El casting a la hora de elegir es importante, tomate el tiempo suficiente para hacerlo como es debido, eso sí, guarda la objetividad en todo momento, evita elegir a aquella persona por la que podrías sentirte atraído sexualmente y a la cual inmediatamente imaginas deambulando en pijama por todo el piso. La tentación de tener la oportunidad de poder invitarla a una copa no es la mejor consejera a la hora de elegir, al final, si no hay buen rollo al menos no vas a tener que aguantar el hecho de tener que vivir con esta persona.

    • Asegúrate de que al menos has visto a todos los compañeros del piso antes de decidir irte ir a vivir en él, incluso, así hayas conocido a 2 de 3, no querrás encontrarte con la sorpresa de que el tercero es un tío (a) que no tiene buena pinta y te pasa la mala vibra y no le vas a poder soportar desde el primer día de tu llegada al piso.

    • Infórmate de la lista de normas y reglamentos del piso, discutir y llegar a acuerdos con tus colegas es una práctica fundamental para no llegar a caer en situaciones insoportables. Si hay algo en particular que te molesta y que no puedes soportar, lo mejor es hacerlo saber e intentar llegar a un acuerdo. Callarse, para después explotar o pagarla con la misma moneda, es un error muy frecuente que no beneficia a nadie. Por último sobra decir que se deben respetar las propiedades de nuestros compañeros de piso.